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Mayor talla y peso al nacer auguran un mejor rendimiento en la prueba Simce Investigación de la Universidad Católica: Pamela Elgueda T.Cuando se pesa menos de 2,5 kilos al nacer existe 15% más riesgo de tener un mal rendimiento en la prueba Simce de matemática que cuando se pesan más de 3,5 k. Y cuando se mide menos de 47 centímetros, el riesgo de tener un bajo puntaje es 19% mayor que cuando se tiene una talla superior a los 50 cm.Así lo muestra el estudio "Asociación de variables perinatales y socioeconómicas con los resultados del Simce 2006", realizado por académicos de las facultades de Medicina y Educación de la U. Católica, y que fue presentado en el XVI Congreso Chileno de Pediatría.La relación entre estas variables y el rendimiento escolar ha sido probada por diversos estudios en el mundo desarrollado. "Pero es la primera vez que se realiza este análisis en Chile y, más aún, con una población tan grande como la que nosotros consideramos", dice el doctor Francisco Mardones, investigador del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UC.Los investigadores compararon estadísticamente los puntajes obtenidos por 247 mil 648 niños (es decir, el 96,7% del total) que rindieron la prueba Simce 2006 de 4° básico, con variables como sexo, edad gestacional, talla y peso al nacer. Estos datos los obtuvieron porque con el RUT de los escolares pudieron acceder a sus antecedentes en los archivos nacionales de nacimientos.El equipo investigador -formado por el doctor Mardones; la vicedecana de Educación, Erika Himmel; la académica de esa facultad, Marta Infante; la doctora Loreto Karzulovic y el doctor en Estadística Luis Villarroel- midió el nivel de logro (inicial, intermedio y avanzado) logrado por los niños en lenguaje y matemática según su peso al nacer.Así pudieron comprobar que un mayor porcentaje de los niños que pesaron menos de 3 kilos obtuvo puntajes bajo los 241 puntos en Lenguaje y los 233 en Matemática (nivel inicial), mientras que un mayor número de los que pesaron sobre los 3,001 k logró sobre los 281 puntos en lenguaje y los 286 en matemática (nivel avanzado).En cuanto a la talla, los datos indican que aquellos que midieron menos de 50 cm al nacer tienen más riesgo de obtener un puntaje correspondiente a nivel inicial en lenguaje y, sobre todo, en matemática. "En esta prueba es donde más se observa la influencia de la talla, porque medir 54 o más cm al nacer incluso supone un factor protector de obtener bajos puntajes", agrega el doctor Mardones.Para asegurarse de la claridad de esta relación, los investigadores también midieron la influencia que ejercen en esa asociación el nivel socioeconómico y los años de educación de la madre."Vimos que efectivamente la mayor educación de la madre y el mayor nivel socioeconómico eran factores protectores de la influencia del peso y de la talla al nacer", agrega el doctor Mardones. Sin embargo, no anulaban la asociación entre las variables perinatales y la calidad del rendimiento escolar.Para el doctor Giorgio Solimano, director de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile, el estudio es "valioso y científicamente válido", pero al analizar sus resultados se deben tener en cuenta algunos matices que son importantes: "Por ejemplo, cuando hablamos de peso de nacimiento, hay niños que son de pre-término que nacen con un bajo peso, pero que es el peso adecuado a su edad gestacional, mientras hay otros que pese a nacer a las 40 semanas traen un peso muy bajo. Y esa diferencia claramente influye en el potencial que tendrán a futuro".Subir de tallaEl peso y talla promedio de los niños que rindieron la prueba eran de 3.362 gramos y 49 cm. "Pero el estudio nos dice que para lograr el máximo potencial genético necesitamos niños de cuatro kilos y de 54 cm al nacer", acota el investigador.Para llegar a ese ideal, sin embargo, deberá pasar mínimo una generación: "Hay que lograr que las mamás aumenten su capacidad de tener guaguas más grandes; entonces, ellas mismas tienen que nacer más grandes", estima el médico. Eso significa cambios en la alimentación; mayor consumo de leche, de pescado con ácidos grasos poliinsaturados, y buenas reservas de calcio, hierro y zinc, entre otros.Para el director de Salud Pública de la U. de Chile, el país ya está dando pasos en esa área: "El programa Chile Crece Contigo representa una visión y una estrategia en ese sentido, tomando en cuenta que sus beneficios no se observarán en uno o dos años, sino que se verán cuando los niños en gestación que ahora se están atendiendo vayan al colegio", agrega.Sin embargo, apunta que es necesario que se haga un monitoreo y evaluación de este tipo de programas.Niveles de logroPara comparar, los investigadores tomaron como referencia los niveles de logro que establece la prueba Simce.Inicial: en lenguaje significa que los niños no reconocen de qué se trata un texto, aunque sea evidente, y en matemática no pueden identificar el número que falta en una secuencia.Intermedio: en lenguaje sacan conclusiones a partir de datos reiterados, y en matemática resuelven problemas numéricos.Avanzado: en lenguaje comprenden el significado de una palabra a partir de distintas claves, y en matemática relacionan una fracción con las partes que forman una unidad.------------------------44%de los niños que rindieron el Simce en 2006 midió menos de 49 centímetros al nacer.40,8%de los escolares medidos pesó entre 3.501 y 4.000 gramos en su nacimiento.80,7%nació entre 38 y 40 semanas de gestación. |
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La cultura popular se queda con seis mitos menos para Navidad Hallazgos publicados en el British Medical Journal: Ni la cabeza es por donde más calor perdemos, ni comer antes de irse a dormir engorda más, ni hay más suicidios en invierno, ni la tradicional corona del inca (o flor de Pascua) es tóxica, según una investigación publicada en la edición de Navidad del British Medical Journal (BMJ), que derriba algunos de los mitos médicos más arraigados en la cultura popular.El estudio, realizado por los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, Rachel Vreeman y Aaron Carrol, se centra en seis ideas asociadas a la Navidad y al invierno que comparte la mayoría de las personas.Errores y verdades1.– El calor se pierde mayormente por la cabeza.Esta idea es, según los investigadores, casi un dogma desde que en un manual del Ejército estadounidense se afirmó que "entre el 40 y el 45% del calor" del cuerpo encuentra esa vía de escape. "El mito proviene probablemente de un viejo estudio militar en el que los científicos vistieron a varias personas con trajes de supervivencia ártica (pero sin gorros) y midieron su pérdida de calor corporal en temperaturas extremadamente frías", explicaron los investigadores.Al no cubrirles la cabeza, se llegó a la conclusión errónea de que los seres humanos empezamos a congelarnos por arriba, y de nada parecen haber servido estudios posteriores que rebaten esta teoría y sostienen que la cabeza no tiene nada de especial frente al frío.2.– Comer a última hora del día engorda más de la cuenta.Este mito fue culpa de un estudio sueco que dijo haber constatado que las mujeres obesas tenían mayor propensión a probar un último bocado antes de irse a dormir.El error de ese estudio es que no se tuvo en cuenta que las mujeres obesas comían más durante todo el día, no sólo antes de irse a acostar, dicen los investigadores de Indiana. La única verdad sobre el peso, aseguran, tiene que ver con un principio claro: "Engorda la gente que ingiere más calorías de las que quema".3.– La gente decide quitarse la vida más en invierno que en otras estaciones.Error. Es más, hay numerosos estudios que indican todo lo contrario.En Finlandia se llegó a la conclusión de que el mayor número de suicidios se daba en otoño, con las cifras más bajas en invierno, mientras que en Hungría las tasas alcanzaban su cota máxima en verano; en Japón se concluyó que la gente lo hacía más después de las vacaciones, y en EE.UU. se aseguró que las vacaciones no influían.4.– Las hojas de la corona del poeta son venenosas.La ponsetia, que adorna muchas casas durante las fiestas de Navidad, no es peligrosa y habría que comerse entre 500 y 600 plantas para que se convierta en tóxica para el ser humano.Aunque los expertos no aclaran en su estudio de dónde surge el mito, sí alude a otros que constatan que los casos de envenenamiento por causa de esta planta son marginales o en los que ni siquiera se consiguió encontrar un nivel tóxico en ratas.5.– Los caramelos o bebidas azucaradas desatan hiperactividad en los niños.Se citan hasta 12 estudios clínicos en los que queda de manifiesto que no hay cambios en el comportamiento entre niños que recibieron dietas con azúcar y dietas sin azúcar, y que sugieren que lo que cambia realmente es la actitud de los padres hacia sus hijos, especialmente la creencia de que sus retoños van a estar más activos.6.– Ciertos remedios caseros mejoran la resaca.Los efectos posteriores de una ingesta de alcohol excesiva son inevitables, advierten los médicos en el British Medical Journal.No hay remedios contra la resaca ni fórmulas mágicas para prevenirla: ni aspirinas, ni plátanos, ni cucharadas de aceite, ni caldillos.La única solución concreta es esperar y descansar, aunque algunos placebos puedan hacerla más llevadera. |
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El embarazo no contribuye a la obesidad de las mujeres Estudio en Chile: Ya no es posible escudarse en los embarazos para justificar los kilos de más que nunca se logró bajar después del parto. Un estudio del Departamento de Atención Primaria y Salud Familiar de la U. de Chile demuestra que por cada embarazo las mujeres quedan sólo con medio kilo extra, mientras que la circunferencia de cintura sólo crece 0,35 cm por cada hijo.Incluso se observó que "a partir de los dos hijos las mujeres tendrían menos riesgo de desarrollar obesidad abdominal", destaca el epidemiólogo Elard Koch, quien dirigió el estudio, que fue publicado en la revista inglesa Journal of Epidemiology and Community Health.Debido al aporte y la novedad de la investigación, sus autores recibirán hoy el Premio Henri Nestlé, que cada año otorgan Nestlé y la Sociedad Chilena de Nutrición (Sochinut).Peso y fecundidadEl primer elemento que contradice la creencia común sobre embarazo y aumento de peso es que mientras en los últimos 15 años la tasa de fecundidad en Chile ha caído de 2,6 hijos por mujer a 1,9, en el mismo período la obesidad femenina se ha incrementado de 12 a 32%, dicen los investigadores.Koch destaca que "la ganancia de peso y de centímetros de cintura en las chilenas en edad fértil está ligada más bien a factores sociales, conductuales y de riesgo metabólico". Entre otras cosas, el estudio plantea que la predisposición a la obesidad en las chilenas fértiles de hoy se habría programado en útero entre los años 70 y 80, período en que se incubó en la población un genotipo frugal o ahorrador de energía, que lleva a que en la adultez el individuo tienda a acumular más grasa.Koch advierte también que la obesidad femenina atenta contra la fecundidad, pues "la grasa visceral o abdominal provoca problemas reproductivos, tales como alteraciones menstruales, ovario poliquístico, hiperandrogenismo e infertilidad". |
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